martes, 18 de febrero de 2014

Reflexión sobre la igualdad entre el potencial comprador y el empresario en el comercio electrónico

Si bien el deber ser jurídico de la validez contractual es la igualdad, formal y material, entre las partes en el proceso de negociación, ejecución y terminación contractual[1], en la instrumentalización, ejercicio  y desarrollo de cada una de estas etapas no existe plena igualdad.

Los factores de esa desigualdad son múltiples y pueden obedecer principalmente, entre tantas casusas, efectos y situaciones que la complejidad de la condición humana y su entorno lo permitan, a la desigualdad de las partes desde su capacidad negocial, a la desigualdad de las partes en cuanto a su capacidad logística de ejecución y de exigencia de ejecución a la otra parte, o a la desigualdad por la posibilidad efectiva de lograr que todas las prestaciones y obligaciones contractuales -y extracontractuales, según cada contrato y sus variables- estén cumplidas y todo se encuentre a paz y salvo al momento de la terminación.

Esta situación se manifiesta en gran medida en el comercio electrónico ya que las partes no se encuentran a priori bajo un claro, y por lo tanto válido -desde la óptica jurídica formal, y según cada caso será debatible la validez también desde la óptica material-, escenario contractual en las fases de negociación, ejecución y terminación contractual. Lo anterior debido a que en el comercio electrónico las partes no interactúan de forma directa mediante el algoritmo de comunicación humana general EMISOR-MENSAJE-RECEPTOR sino que el receptor o, según el caso el consecuente emisor -bien sea cuando responde al emisor inicial (navegante) o bien sea cuando emite un mensaje automáticamente a navegantes indefinidos-, no es un ser humano sino una plataforma que si bien es creada, administrada y gestionada por seres humanos en su forma de representación comunicativa e interacción ante el navegante no conlleva a que en todos los casos exista un ser humano detrás de ella en tiempo real -y por lo tanto conceptos tradicionales como el fuero real y el fuero personal se complejizan en su detección, entre tantos otros conceptos que se complejizan-.

Por esta razón la validez jurídica en el comercio electrónico, y el correspondiente ambiente de confianza que se pretende en este medio para que se realicen transacciones con tranquilidad y para distintas clases de actos de comercio, depende en gran medida de la igualdad que formal y materialmente exista y se disfrute de forma efectiva entre las partes en relación a cada una de las fases y componentes del iter contractual.

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[1] Con sus correspondientes subetapas, principalmente el perfeccionamiento,  el cumplimiento de las prestaciones y obligaciones involucradas, y la disolución y correspondiente liquidación del contrato.


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