Si bien el deber ser jurídico de
la validez contractual es la igualdad, formal y material, entre las partes en
el proceso de negociación, ejecución y terminación contractual[1],
en la instrumentalización, ejercicio y
desarrollo de cada una de estas etapas no existe plena igualdad.
Los factores de esa desigualdad
son múltiples y pueden obedecer principalmente, entre tantas casusas, efectos y
situaciones que la complejidad de la condición humana y su entorno lo permitan,
a la desigualdad de las partes desde su capacidad negocial, a la desigualdad de
las partes en cuanto a su capacidad logística de ejecución y de exigencia de
ejecución a la otra parte, o a la desigualdad por la posibilidad efectiva de
lograr que todas las prestaciones y obligaciones contractuales -y
extracontractuales, según cada contrato y sus variables- estén cumplidas y todo
se encuentre a paz y salvo al momento de la terminación.
Esta situación se manifiesta en
gran medida en el comercio electrónico ya que las partes no se encuentran a
priori bajo un claro, y por lo tanto válido -desde la óptica jurídica formal, y
según cada caso será debatible la validez también desde la óptica material-, escenario
contractual en las fases de negociación, ejecución y terminación contractual. Lo
anterior debido a que en el comercio electrónico las partes no interactúan de
forma directa mediante el algoritmo de comunicación humana general
EMISOR-MENSAJE-RECEPTOR sino que el receptor o, según el caso el consecuente
emisor -bien sea cuando responde al emisor inicial (navegante) o bien sea
cuando emite un mensaje automáticamente a navegantes indefinidos-, no es un ser
humano sino una plataforma que si bien es creada, administrada y gestionada por
seres humanos en su forma de representación comunicativa e interacción ante el
navegante no conlleva a que en todos los casos exista un ser humano detrás de
ella en tiempo real -y por lo tanto conceptos tradicionales como el fuero real
y el fuero personal se complejizan en su detección, entre tantos otros
conceptos que se complejizan-.
Por esta razón la validez
jurídica en el comercio electrónico, y el correspondiente ambiente de confianza
que se pretende en este medio para que se realicen transacciones con
tranquilidad y para distintas clases de actos de comercio, depende en gran
medida de la igualdad que formal y materialmente exista y se disfrute de forma
efectiva entre las partes en relación a cada una de las fases y componentes del
iter contractual.
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Gratuito
[1]
Con sus correspondientes subetapas, principalmente el perfeccionamiento, el cumplimiento de las prestaciones y
obligaciones involucradas, y la disolución y correspondiente liquidación del
contrato.
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